Estuvimos en ese auto por 7 horas.
Mamá estaba exhausta y cuando al fin llegamos a la cabaña, Harry y mi padre ya
estaban ahí esperándonos. Yo por mi parte lo único que quería hacer era dormir.
-
¡papi! – dije corriendo a sus brazos
-
Issy, mi pequeña – dijo el abrazándome - ¡Gustav! ¿Cómo te va chico? – le dijo
dándole una palmada en el hombro
-
hola señor
-
enana – me dijo mi hermana abrazándome - ¿Cómo te trata ese músico tonto?
-
Harry, no seas tan malo con el
-
ese chico me cae bien después de todo – me dijo
-
¿Qué?
-
decidí darle una oportunidad, digo, si a ti te agrada tanto – dijo el
encogiéndose de hombros
-
¡Harry! ¡Por eso eres mi hermano! – dije lanzándome a sus brazos
Entramos a la cabaña y nos
acomodamos en las habitaciones. Mamá y papá dormirían juntos, Harry en su
antigua habitación al igual que yo, y Gustav en la habitación de huéspedes que
estaba junto a la mía.
El
cansancio que tenia por el viaje no me dejo más que fuerzas para llegar hasta
la cama.
Al día siguiente, cuando me levante,
mamá ya había hecho el desayuno y mi padre me estaba esperando para ir a pescar
al lago que quedaba cerca, mientras que Gustav iría con Harry a buscar un poco
de leña.
-
y dime, ¿Qué quieres con mi hermana?
-
yo la quiero
-
¿en serio? Te digo una cosa, ella te quiere y mucho, asi que, si le haces daño
te las veras conmigo y todo el pelotón del ejercito alemán, ¿te quedo claro? –
le dijo Harry de una manera intimidante a Gustav
-
escucha, amo a Issy, jamás le haría daño, es una chica muy dulce y no dejare que
tu y tus amenazas me alejen de ella
-
sabes, después de todo, caes bien niño – le dijo mi hermano mientras agarraba
un montón de madera y caminaba hasta la cabaña.
Papá y yo regresamos de pescar.
Comimos, conversamos y luego nos sentamos junto a Harry, Gustav y mamá a ver
una película.
Cuando
termino, nos fuimos a la cama, cada uno a su habitación. Espere a que todos
estuviesen dormidos y salí de mi dormitorio entrando a la habitación de Gustav.
Entre sin tocar la puerta, el ya estaba en la cama. Levante las sabanas y me
acosté a su lado
-
¿Qué haces? – me dijo abriendo los ojos
-
tenia frío, ¿te puedo acompañar?
-
si tus padres o tu hermano nos descubren, me matan
-
no lo harán – dije besándolo
Lo abrace y nos quedamos dormidos.
Ya
muy temprano en la mañana, me desperté y fui hasta el baño, me duche y me
arregle. Ese día iríamos a escalar, me fui a mi habitación y allí me quede hasta
que mamá llamo a la puerta para despertarme. Le abrí y dije que en un momento
saldría.
En la mesa, Gustav ya estaba vestido
y sentado junto a mi hermano, conversando
-
bien, ¿Qué tal si vamos hoy? – le dijo Harry
-
¿A dónde? – pregunte
-
Gustav y yo vamos a lanzarnos por rapel
-
suena divertido, ¿puedo ir? – le pregunte a Harry
-
eso suena peligroso para ti – me dijo el
-
¿Por qué soy una chica?
-
no, porque no queremos que te lastimes – me dijo Gustav
-
no lo haré, quiero ir
-
bien iras, pero usaras el arnés de seguridad y no escalaras tan alto ¿de
acuerdo? – me dijo Harry
-
de acuerdo
Desayunamos y salimos de inmediato
al lugar donde mi hermano ha practicado durante años.
El
escalo primero a la cima más alta, luego fue el turno de Gustav quien escalo
casi tan alto como Harry.
Habíamos pasado el día
divirtiéndonos, Harry me había dejado escalar unas cuantas veces y cuando era
mi turno nuevamente, después de Gustav, iba por la mitad como le prometí a
Harry pero decidí subir hasta el final
-
¡Issy! ¡No subas más! – Escuchaba a mi hermano que gritaba desde abajo - ¡baja
ahora mismo!
-
¡Issy! Vas muy alto – me dijo Gustav. Yo voltee a verlos y cuando lo hice me
entro el vértigo, estaba muy alto. Demasiado alto.
Me maree por lo alto y me deje caer.
-
¡Issy! – gritaron los dos al unísono mirándome caer.
Quede suspendida en el aire. Le
había hecho caso al testarudo de mi hermano y me coloque el arnés de seguridad
antes de subir. Quede suspendida entre las montañas. Al caer golpee mi cabeza
contra una roca.
Me bajaron rápidamente de allí y a
los pocos minutos desperté. Mi hermano inmediatamente me subió al auto y nos
regresamos a casa.
-
¡eres una testaruda! – me dijo el mientras manejaba a la cabaña
-
pudiste haberte lastimado – me dijo Gustav con un tono de preocupación
-
pero estoy bien, aunque me duele la cabeza un poco
-
eso es porque te golpeaste con una roca – me explico Gustav
-
¿en que pensabas? – me decía Harry
-
ya, estoy bien, ¿si?, perdón, fue una estupidez, debí hacerte caso Harry, se
que solo quieres protegerme y que no me pase nada
-
esta bien, pero no hagas mas tonterías
Llegamos a la cabaña. Mamá y papá no
estaban. Harry se fue a no se donde, dijo algo de ver a alguien. Gustav y yo nos
quedamos solos en la cabaña.
-
Gustav, vamos a acampar, ¿te parece?
-
¿A dónde?
-
no lo se, vamos a descubrirlo – le dije besándolo
Buscamos unas cuantas cosas y nos
fuimos caminando por la montaña.
Luego
de caminar y alejarnos un poco de la cabaña, llegamos a un pequeño lugar
rodeado por árboles y solo un pequeño espacio entre ellos que era iluminado por
los leves rayos del sol. Y luego más tarde, estábamos allí sentados con la luz
de la luna iluminándonos.
Nos sentamos a comer y conversar.
Gustav y yo estábamos realmente en una hermosa utopía donde solo el y yo
existíamos, hasta que me dijo algo que cambiaria todo.
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