Estaba en su casa, no lo puedo creer. ¿Dónde estará
ella?
Subí las escaleras, debía estar en su habitación.
Que gran fiesta, aunque un poco revoltosa para mi gusto. Se me acercaron cuatro
chicas rodeándome.
- hola soy amigo de… - empecé a decir, presentándome,
pero no pude terminar ya que me escupieron agua, o esperemos que eso sea.
Las chicas me escupieron al rostro. ¿Qué demonios le
pasa a esta gente? Me vieron, se rieron y se fueron, sin mirar atrás. Eso fue
todo.
Camine decidido hasta la ultima habitación que tenia
un montón de dibujos y avisos de “manténgase alejado” en la puerta. Esta debe
ser su habitación.
Entre empujando la puerta con el puño y ella estaba
dentro, sobre su cama, besándose con otro chico. Al verme se detuvieron.
- vete – le dije con tono furioso al capullo ese.
Estaba harto de todo. Harto de que ella jugara
conmigo a sus anchas. El chico me miro y mi rostro lo asusto por que agarro su
camisa y se largo de ahí dejándome a solas con ella.
- ¿que te pasa? Me estaba divirtiendo – me dijo
levantándose de la cama, yo la tome por los hombros y la empuje a la cama -
¿Qué haces?
- es mi turno de divertirme ¿no crees? – dije colocándome
sobre ella.
Sonrió y la bese bajando hasta su brassier. Su
cuerpo sudoroso y su piel suave. La bese desde mi lengua hasta su ombligo, jugando con mi
lengua y su piercing, ella gimió y con sus manos busco apresurada mi pantalón.
Lo desabrocho, bajándolo hasta mis tobillos. Ella ya sin camisa, solo en
sujetador y unos pantalones desabrochados, tomo el borde de mi camisa y tiro de
ella hacia arriba quitándomela rápidamente. Bese sus pechos haciéndola gemir y
como ella había hecho antes con los míos, le quite sus pantalones lanzándolos
lejos. Me miro y sonrió dejando entrever el piercing de su lengua. Sujeto mi
nuca con su mano y me halo hacia ella uniendo nuestros labios en un apasionado
beso. Su lengua entro en mi boca, juntas moviéndose como en una especie de
baile. Un baile erótico y sensual. Desesperada con sus manos busco el borde de
mis boxers que me quito rápidamente dejando libre mi erección ya dura y
palpitante. Abrió sus piernas dejando lugar para mí.
- ¿quieres hacerlo de una vez? – me dijo entre jadeos,
casi suplicantes
- no tan deprisa, hoy, tu suplicaras. Los papeles se
cambiaron querida – le dije en tono lascivo.
Ella sonrió y me miro esperando por mi próximo
movimiento. Tome el cinturón, que estaba en el piso junto a la cama y con el
ate sus manos.
Este One shot no esta inspirado en ninguna cancion, pero me recuerda un poco a Scream, por la revoltosa fiesta...
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