Este One Shot en lo personal es uno de mis favoritos....
Estábamos en el avión camino a
Malasia. Georg dormido para variar. Gustav miraba distraído por la ventana.
Tom, en su propio mundo, escuchando música. Y yo, perdido en mis pensamientos.
Ella se me acerco lentamente por ese estrecho
pasillo.
- ¿no quieres algo? – voltee mi mirada a ella. Sus labios
rojos, su cabello negro como la oscuridad más profunda, y su piel blanquecina
se veía suave y aterciopelada. La mire por un momento y ella sonrío.
- no gracias, estoy bien – le dije en un susurro.
Ella no respondió, dio media vuelta y fue hasta David, nuestro manager.
Vi como le daba un refresco y se volvía para
mirarme. Cerro con delicadeza uno de sus ojos en un guiño mientras sonreía. Yo
le sonreí también. La vi caminar y entrar al baño, volteándose para llamarme
con la mano. Quería que le siguiese. ¿Al baño? ¿A hacer que exactamente? ¿Ella
quería…? ¿Conmigo? ¿Ahí?
¿Que tan a menudo una chica que no conoces te ofrece
sexo en un baño de avión?
Pues, eso es algo que ocurre muy seguido, al menos
al ser famoso, y mas un cantante. Muchas veces me ha sucedido. Las chicas
vienen y me ofrecen sexo. Solo una noche. Cualquier hombre aceptaría, pero yo…
antes habría negado la propuesta.
Sin notarlo me encontraba caminando al baño. Me
detuve frente a la estrecha puerta y golpee suavemente con los nudillos. La
puerta se abrió un poco.
Ella estaba detrás, con una sonrisa. Me sujeto la
camiseta arrastrándome dentro.
- pensé que no vendrías – me dijo seductora, con una
sonrisa
- no soy esa clase de chicos – le dije sonriendo
La subí a mi cintura y la bese, apretándola contra
mí. Desabroche su camisa dejando ver sus pechos. Con una mano cerré la puerta
de un portazo dándonos más privacidad. Apoye su espalda contra una pared y me
dispuse a besar sus pechos y lamerlos. Ella se deshizo de mi agarre. Me empujo
hacia atrás y sujeto mi cinturón desabrochándolo. Hizo lo mismo con el pantalón
bajándolo hasta mis tobillos. Se agacho quedando a nivel de mi cintura. Tomo
mis boxers y los bajo dejándolos junto mis pantalones. Mi miembro estaba
erecto. Cada vez más duro. Ella lo tomo con su mano y yo solté un gemido. Eche
mi cabeza atrás, mirando el techo. Sentí como lo introducía en su boca y lo lamía
con su lengua. Sentí algo frío.
- ¿tienes un piercing? – le pregunte jadeante,
bajando la mirada
Ella solo me miro y saco su lengua dejándome ver la
pieza que colgaba de ella. Sonrío. Bajo su mirada de nuevo hasta mi erección.
La sujeto con una mano. Masajeándola. La introdujo en su boca, lamiéndola.
Sentía su piercing rozando mi pene. Lo sacaba y metía de su boca. Jugaba con la
esfera de la pieza pasándola por la punta de mi miembro. Sujetaba su cabello,
para que no se detuviese. Pero lo hizo, se detuvo colocándose de pie. Subió de
nuevo a mi cintura. Abrió las piernas y me introduje en ella, sujetando su
espalda mientras ella daba saltos, y gemía. Bese su cuello y baje lentamente
por sus pechos, como ella lo había hecho antes. Seguía penetrándola y ella
seguía pasando su lengua por mi cuello, bajo hasta mi pecho mordiendo el
piercing de mi tetilla con lo que yo solté un gemido. Ella me callo con un beso
en el momento que llegaba al orgasmo moviéndose más de prisa.
- eso fue… divertido – me dijo colocándose su camisa
– nos vemos fuera – susurro saliendo por la puerta del baño una vez arreglo su
cabello.
Busque mi camisa y pantalón que estaban tirados en
el piso y me vestí rápidamente para salir de allí antes de que alguien
sospechara.
Salí
despacio mirando primero a donde estaban los chicos que seguían igual. Georg
durmiendo. Gustav ahora escuchaba música y Tom me miraba con una sonrisa. Si
alguien podría sospechar seria el.
Camine hasta su lado para sentarme en mi lugar.
- ¿Dónde has estado? – me pregunto divertido
- en… en el baño – le respondí temiendo que
descubriera todo y… lo hizo
- ¡tu has estado tirando! – grito el señalándome con
el dedo
- callate
- ¿lo has hecho?
- si – respondí agachando la mirada
- ¡lo sabia! Eh… Georg, me debes 50 euros – le grito
al castaño que abrió sus ojos y me miro
- vaya pringao – dijo riendo
- ¿te la has montado en el avión? – me pregunto
Gustav quitándose los audífonos
- ¿y ustedes? – pregunte mirándolos
- por favor… - dijo Georg – los gemidos se
escuchaban de aquí a Pekín
- eres un salvaje – escuche decir a Gustav
- ese es mi hermano – me dijo Tom dándome un golpe
en el hombro
- imbeciles – les dije colocándome los audífonos y
mirándola salir por el pasillo.
Haganme saber que les parecio con sus comentarios.... Besos a todas <3 y Gracias por leer
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